TRIDIMENSIONAL

UNO

Él entra empujando la puerta con cierto grado de violencia. Pasa por mi derecha. Por el costado de la mesa, sin mirarme ni hablarme. Es más, se deja caer el pelo sobre la cara para ocultarme el gesto, la expresión. Se dirige directamente a los canastos en los que tiene que terminar de acomodar sus cosas. Yo sigo sentada y hago como que escribo, como si no me importara pero lo espío de tanto en tanto. Por un lado, quiero encontrar alguna señal de arrepentimiento, o intuir cuál es el costo que está pagando por ser el que define este abandono. Injusto abandono.

Mido las posiciones de los cuerpos para encontrar algún indicador de amor en toda esta situación. El mío se ha disparado hacia la tragedia. Las manos escriben en falso. El esternón, que estuvo apoyado con fuerza sobre el borde de la mesa, empieza a latir. Y ya no siento, sé: soy un fracaso. Mi vida es descartable como los cotillones de una piñata que asombran con los colores y ese caer mágico de golpe que, acto seguido, se convierte en basura.

DOS

Ella, tan segura, siempre tiene algo que hacer. La vida organizada. El día a día, el día entero desde que abre los ojos hasta que se acuesta. Hasta coger es una actividad anotada prolijamente en su agenda. Ahora escribe. No algo más, no un diario íntimo, ni una novela, ni un ensayo. Ella “escribe”. ¿Qué es más cierto que todo esto: poner mis cosas en un canasto, mis escasas cosas que naufragaron en este departamento abarrotado de todas sus cosas inventariadas, anotadas en algún documento inalterable? Esposos=1/Esposos=0.

Ni me registra. Podría empezar a empacar sus libros, por ejemplo. Pero qué más da. Al pedo espero que sea firme. Que me diga: hablemos. Y que quite toda esta carga de telenovela de la tarde, de heroína, chica lista sufrida pero tan íntegra. Somos adultos, pienso, podríamos evitarnos todo esto. Pero ya está todo pautado en el guión de su vida y, a decir verdad, me tiene podrido.

Voy a evitar la escena de bolero centroamericano “debemos separarnos, no me preguntes más”. Le informo a qué hora va a pasar el flete, apoyo el juego de llaves al lado de su cuaderno y me voy.

TRES

Una mujer escribe sobre la mesa del living. Por una puerta (atrás, a su derecha) entra un hombre. Él se dirige sin distraerse a unos cestos a medio llenar. Se turnan para mirarse disimuladamente. Sus ojos nunca se cruzan. Él termina de guardar algunos libros a los cuales revisa, hoja por hoja, antes de acomodarlos con el resto de las cosas que hay dentro de los canastos de mimbre. Ella levanta un par de veces la vista del cuaderno en el que escribe, pero enseguida retoma su actividad. La biblioteca va quedando esquilada, como mordida, mostrando el polvo de los huecos vacíos.

Cuando termina, él se acerca a la mesa, dice un par de palabras, deja un llavero encima del cuaderno. Abre la puerta y se va, sin cerrarla del todo bien.

Nove

Anuncios

~ por los4f en marzo 30, 2007.

4 comentarios to “TRIDIMENSIONAL”

  1. Buenísimo, me encantó la idea, y muy bien ejecutada. Dos cuestiones:
    1) queda en juego la identidad del tercer observador.
    2) el juego de miradas podría ser infinito: el observador que mira al observador que mira la observador…

  2. La tercera, intenta ser una mirada neutra. Podría ser una cámara que registra (casi) solamente los movimientos. Digo “casi” porque una cámara no puede decidir que alguien mira “disimuladamente”.

    Y sí, un juego de miradas ad infinitum, como dos espejos enfrentados.

  3. Bueno, una cámara no puede decidir que alguien mira “disimuladamente”, pero el acto de mirar disimuladamente puede ser un hecho objetivo. Considero posible y legítimo nombrar cosas sutiles y permanecer exitosamente en el intento de neutralidad.
    Además, no sé si es cosa sólo en este texto, o del escribir, pero la tercer mirada se construye como neutra justamente a partir de su posición respecto de las otras (en este caso obliterando la primera persona, la exposición de sentimientos, etc.).
    Creo que una característica de la literatura, de la cual te escapás muy bien, es la de ser lineal, y necesitar, para algunos objetivos dibujar un objeto con varias lineas (línea uno: pensamientos subjetivos de ella, linea dos: pensamientos subjetivos de él, etc.).
    Y digo que te escapás mucho y muy bien de esta característica lineal porque conseguís hacer un entrelíneas (no quería hacer un juego de palabras lineal – entre líneas: pero salió así y me gusta) que carga a los personajes de sentidos no explicitados.
    Cosa que refuerza la carga de subjetividad cuando parece que ellos mismos no son concientes de estos significados (el enojo de él ocupando el lugar del dolor y tapándolo, contradicción que se sospecha en detalles como no poder cerrr bien la puerta, ella que de repente tiene el esternón apoyado contra la mesa y latiendo, pero “no siente, sino que sabe”, si me pusiera seguro que encuentro mas, pero este com se tiene que terminar un dia…).
    Pero por algún motivo no puedo evitar sentir que este post tiene una cosa de “ejercicio” literario… creo que es la división tripartita tan neta: estoy acostumbrado a que tus escritos tengan una estructura más fluída e imprevisible.

  4. Es cierto, huele a ejercicio. Y tal vez, lo es. Qué digo “tal vez”. Es lo que pensé cuando pensé “subjetividad”: los puntos de vista.
    Primero pensé en jugar con los títulos de las partes: GÉNERO FEMENINO, GÉNERO MASCULINO y GÉNERO NEUTRO, y de título CÁMARA NEUTRA. Pero me pareció demasiado pretencioso, y por eso UNO/DOS/TRES y TRIDIMENSIONAL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: